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El equilibrio del Tai Chi

“Tai Chi o la recuperación y equilibrio entre el cuerpo y la mente"

Para introducir al lector en el mundo del Tai Chi, voy a comentar algo de su significado y a dejar muy claro las características básicas del mismo.

El término “Tai Chi” no se refiere sólo a un sistema de ejercicio físico. Proviene de la antigua filosofía china del Taoismo. “Tao” significa “el camino, la senda”; un concepto universal que supone pensamiento consciente y participación. “Chi” es “fuerza vital o energía vital”, y “Tai” significa “grande”. Tai chi, entonces, es un medio de encontrarnos a nosotros mismos y a nuestra propia senda especial por la vida. Éste nos lleva a un estado de armonía y equilibrio que debe existir en la naturaleza, siendo representado con el símbolo del “ying y del yang”, o “diafragma del doble pez”, siendo el “yang” la zona clara o luz y el “Ying” la zona oscura. Ambas se van transformado continuamente, produciendo el necesario equilibrio (dia y noche, verano e invierno, calor y frío...). Es un medio de contemplar el ambiente, en que la vida se considera como una especie de danza, una interacción de contrarios. Cuando esto se refleja en movimiento físico, el resultado es el sistema de ejercicio conocido como “Tai Chi Chuan”. (Robert Parry. “Tai Chi”. Ed. Paidotribo. Barcelona 1999.

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Aspectos importantes durante la práctica del Tai Chi Chuan:

§ Se debe realizar con un atuendo muy cómodo y ligero.
§ Buscar un lugar dentro de la naturaleza, es decir en una zona tranquila, donde el agua llene nuestros sentidos y donde no suframos los desequilibrios urbanos (el mar, bosques, ríos, jardines...)
§ Realizar los movimientos muy lentamente y con plasticidad.
§ Utilizar la respiración en cada movimiento, realizando tanto la espiración como la inspiración de forma lenta y profunda.
§ Al principio cuando aún no conocemos muchos ejercicios, podemos repetir los mismos varias veces.
§ El tiempo de actividad estará entre los cinco y ocho minutos, pero que esto no nos preocupe en absoluto.



Beneficios del Tai chi para la salud

Este arte inigualable cumple una función terapéutica muy eficaz para prevenir las enfermedades conservando y vigorizando la salud, y puede ayudar a numerosos terapeutas a descubrir una mayor comprensión de la unidad del cuerpo y el espíritu. Su práctica garantiza progresivamente un equilibrio psicosomático, logrando una mayor armonía con uno mismo y con nuestro entorno, permitiendo remediar los desequilibrios de las condiciones en que nosotros vivimos, producto del andar agitado y brusco, exterior e interior.

El Tai Chi Chuan es el arte de la acción. Su práctica desarrolla una energía que progresivamente se refina y aumenta la capacidad de estar activo con atención, flexibilidad y calma, (firme pero no tenso). Es notable la regulación de la energía. Esta armonización aumenta con la práctica y cada uno desarrolla en sí mismo el arte de la acción que se manifiesta no solamente en el ejercicio específico sino también en la vida cotidiana.

La influencia del Tai Chi Chuan sobre el sistema nervioso es tan tangible como obvia. La tonificación equilibrada del sistema nervioso central por la realización unificada de los movimientos, ejerce un efecto sumamente benéfico sobre el conjunto del cuerpo. Esta relación entre el sistema nervioso y la motricidad favorece la capacidad de la atención, la calma y la movilidad.

Los movimientos circulares realizados sin rupturas activan y fortalecen la circulación de la sangre, regulan la tensión arterial y favorecen la regeneración de células.

La respiración abdominal tiene un gran valor en el campo terapéutico. En la práctica el abdomen está flexible y el pecho relajado, convirtiendo la respiración en profunda, lenta, uniforme y suave, aportando un mayor equilibrio en el funcionamiento del sistema respiratorio.

El Tai Chi Chuan favorece la digestión. Sus movimientos activan el funcionamiento intestinal y la respiración abdominal relaja el estómago. Particularmente necesaria para las personas de edad.

El Tai Chi Chuan y la psicomotricidad. Durante la práctica debe de existir una estrecha relación entre la flexibilidad y la estabilidad, la respiración, la continuidad y la fluidez del movimiento. La perfecta armonía entre todos estos factores hacen resaltar los beneficios del Tai Chi Chuan sobre la tonicidad y la motricidad. Todos los movimientos son realizados de forma unificada, sin rupturas. Los movimientos parten de la cintura en donde está situado el centro de gravedad del cuerpo (la cintura es el amo, el cuerpo el criado). La forma circular de los movimientos, la experiencia de la energía y su dirección, interior y exterior, constituyen la base de este principio de globalidad y unidad.

El ejercicio del Tai Chi Chuan ayuda progresivamente a sentir la unión entre relajación y estabilidad en el movimiento. En la práctica se aprende a guardar la energía que no es débil ni rígida. Así el abatimiento, la crispación y la discontinuidad del gesto ceden poco a poco a una armonía de gestos y posturas. Este aspecto está relacionado en una regulación de la respiración que se hace más profunda, lenta y regular. Contribuye así mismo a un mejor empleo y a un control más consciente de la energía. Descubrir con la atención la relación entre la dirección del movimiento, la flexibilidad y la respiración abdominal es el medio para alcanzar este equilibrio tónico.

En el tratamiento de las personas disminuidas en el plano motor, el aporte del Tai Chi Chuan puede ser muy beneficiosa. Dos aspectos importantes aparecen relacionados con este tema: la globalidad del movimiento y las posturas ayudan a la persona a sentir una parte del cuerpo en relación con su cuerpo entero, por otra parte la práctica despierta una sensibilidad que contribuye a integrar la parte corporal disminuida. En el caso de lesiones perdurables y difíciles de sanar, los ejercicios del Tai Chi Chuan pueden desarrollar una percepción más unificada del cuerpo y a la vez contribuir a una mejoría.

Aspectos psicoterapéuticos: la inhibición del cuerpo puede expresar la pena, la angustia, la desconfianza consigo mismo, etc. La práctica del Tai Chi Chuan puede contribuir a remedia y favorecer una armonización y una liberación progresiva del movimiento, de la respiración y de la atención. La práctica lleva a sentir la fluidez de los gestos, hallarse arraigado a la tierra, descubrir la suavidad en la actividad que influye sobre la mente y percibir cómo nos volvemos menos rígidos y más flexibles. La conciencia de uno mismo en la acción, una mayor percepción del espacio desarrolla a la vez una diferenciación y una unificación entre uno mismo y el exterior, entre dentro y fuera.

La atención en la respiración permite que a poco a poco las imágenes y los pensamientos se expresen sin que uno sea invadido por esa actividad interior. La práctica ayuda a percibir el movimiento de la energía interior, a sentir y a contener la ola de la actividad mental y emocional sin huir y sin luchar. Desarrolla la capacidad de percibir las imágenes y los sentimientos inconscientes que se corresponde también al principio de atención y de no luchar que es la base del Tai Chi Chuan. Comporta un beneficio terapéutico cuando uno lo practica con constancia.

Tradicionalmente se ha dicho que el Tai Chi Chuan favorece la longevidad. La práctica del movimiento y la circulación de la energía, la acumulación del aliento en el abdomen producen un efecto regenerador. El aliento interior es la fuerza vital. Por esto, cuando se dice que el Tai Chi Chuan es beneficioso para la longevidad, significa no solamente que la práctica contribuye a un mejoramiento y a una regeneración celular de todas las partes de nuestro cuerpo, sino también que el aliento interno unificado proporciona una salud vigorosa.

El efecto preventivo del Tai Chi Chuan: La práctica desarrolla progresivamente un equilibrio interior entre el cuerpo y la mente. Las energías dispersadas en el cuerpo provocan las enfermedades cuando las mismas circulan de una forma desordenada y caótica. El Tai Chi Chuan ayuda a sentir, a unificar y a guiar estas energías. La medicina tradicional china atribuye las enfermedades a un desequilibrio entre el Yin y el Yang, para remedarlo es necesario disminuir el exceso de uno y evitar la insuficiencia del otro. La armonía de la práctica aparece aquí en su dimensión psicosomática.

Favoreciendo este equilibrio y esta unificación interna, el Tai Chi Chuan permite transformar la alternancia de tensión y depresión que uno se encuentra en la vida cotidiana.
Reencontrar esta fuente de unidad que puede aportar el Tai Chi Chuan no es un repliegue sobre la práctica misma, sino lo contrario, ofrece la posibilidad de sentirse "vivo" para actuar con estabilidad y confianza.

Chikug



Prof. RODOLFO GALLO Escuela Continental (Escuela De Pekín). Granada.

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