***Se encuentra en proceso. Pronto lo publicaré
Se trata de las andanzas d este maestro de Educación Física que basó sus enseñanzas en la vida silvestre.
***Se encuentra en proceso. Pronto lo publicaré
Se trata de las andanzas d este maestro de Educación Física que basó sus enseñanzas en la vida silvestre.
Es una terapia forestal para la salud mental y física, volver a ser silvestres, salvajes, volver al paleolítico. Consiste en utilizar todos los recursos de la naturaleza para realizar caminatas disfrutando desde una sesión de yoga hasta la observación de la flora silvestre. Es dejar que la naturaleza entre en nuestro cuerpo a través de los cinco sentidos: olfato, gusto, oído, tacto y vista.
Acciones durante
el Baño:
-Paseos relajantes.
-Senderos “Plantaárboles”.
-Respeto y silencio en varios momentos del paseo.
-Escuchas del viento, de las plantas, de los animales.
-Observación de vegetación, sus efectos sobre la salud y la
alimentación.
-Identificar y clasificar los árboles y arbustos
emblemáticos del entorno.
-Olores de las plantas, de la tierra…
-Cata de diversas plantas.
-Recolección de plantas aromáticas: salvia, tomillo,
ajedrea, mejorana, romero y santolina…
-Contacto con la vegetación, las hojas, el tallo, la flor…
los hongos, los líquenes, los musgos…
-Interacción con los árboles, trepa, abrazo…
-Lecturas bajo un árbol.
-Observación y rastreo de la fauna.
-Olores de las zonas de animales, rascaderos, guaridas,
plumas, excrementos, sendas…
-Contacto con los animales, captura y suelta, caricias…
-Técnicas de supervivencia.
-Estudio de los componentes geológicos del entorno.
-Paseos nocturnos descubriendo el cielo estelar.
-Técnicas de relajación.
Metodología
1-Sacudirse el estrés cotidiano mediante gestos o
palmadas o golpes en el pecho.
2-Abrazar al primer árbol que encontremos, como
gratitud por todo lo que nos dan.
3-Con los ojos cerrados experimentar con los sentidos
del tacto, gusto, oído y olfato. A continuación abrir los ojos y observar de
nuevo el paisaje para reinterpretarlo.
4-Observar el movimiento de lo que nos rodea, parar para descubrir nuevos movimientos, el aire, los animales, descubrir quiénes nos rodean.
5-Caminar de manera muy silenciosa, que casi no se
escuchen los pasos, cuando haya algún movimiento o sonido, parar y buscarlo,
interpretarlo.
6-Observar lo muy
cercano, algo pequeño, animal o cualquier otro componente de la
naturaleza, mirarlo durante cinco minutos y observar detenidamente sus
características, aprender de él.
7-Escuchar como una montés, utilizar las manos para
llevarlas a las orejas y amplificar el sonido del campo, descubrir qué es.
8-Olfatear como un jabalí las diferentes plantas,
estar en contacto con ellas y volver a olerlas, pensar en los recuerdos que nos
traen.
9-Regalar al bosque una creación propia con los
materiales que nos aporta, piedras, ramas, hojas o cualquier recurso natural, y
dejarlo en el rincón que nos apetezca. Adoptar un árbol, regalándole una
creación personal ya elaborada en casa,
una pintura, un escultura de madera pequeña, y dejarlo colgado de alguna forma
en dicho árbol.
10-Despedirse del bosque reflexionando lo que más nos
ha gustado, lo que nos ha aportado y lo que podemos hacer para mejorarlo.
Efectos positivos
para la Salud
-Reduce la morbilidad, la mortalidad, el estrés, la ansiedad, la obesidad, el insomnio y la diabetes. Mejora el sistema inmunitario y reduce el estado de ánimo depresivo, controlando la agresividad y la irritabilidad, previene problemas cardiovasculares, mejora la concentración, la imaginación y la sociabilidad.
Con este
nuevo apartado del blog, quiero dar un paso adelante más para la mejora de
nuestro Planeta. Para ello me gustaría incentivar a cualquier persona de
cualquier edad a entender que aunque no lo creamos seguimos siendo un ser vivo
más de la naturaleza, un bicho más. Comprendiendo que hemos sido beneficiados
por esta al otorgarnos la evolución la vitola de “inteligentes”, algo que a
nosotros sin lugar a dudas nos ha beneficiado como especie, pero a su vez, algo
que podría parecer incongruente, ha dañado gravemente a nuestra morada, a
nuestra casa: la Naturaleza.
Estamos
hartos de ver y escuchar cómo el nuevo mundo se preocupa por las repercusiones
que están teniendo nuestras acciones como humanos en la Tierra: congresos
mundiales, ecologismo, nuevas ciencias universitarias, contenidos ambientales en los programas de
enseñanza… Algo que no parece estar teniendo un efecto positivo para nadie. Lo
que parece más certero es que estamos en un periodo de calentamiento entre
glaciaciones normal, que siempre ha ocurrido en nuestro planeta, pero que se
está produciendo el cambio muchísimo más rápido y peligroso de lo debido a raíz
de nuestras actuaciones en estos últimos
siglos.
Una vez
dicho esto, y que parece que la mayoría de los humanos estamos de acuerdo, se
me ha ocurrido que debo influenciar positivamente en la gente que me rodea; y
qué mejor forma de hacerlo que volviendo a nuestros inicios, al principio casi
de nuestra existencia, a nuestras “Raíces”; reconociendo que la naturaleza es
nuestra casa, que convivimos como iguales con los seres vivos que la pueblan,
que debemos coger de ella lo que necesitemos sin esquilmar a los débiles y que
debemos aprovechar nuestra evolucionada mente para mejorar esa convivencia.
Después de
tantas experiencias en este mundo silvestre, creo que la mejor manera de
apreciar a nuestra madre y cobijo es conocerla mucho mejor, es introducirse en
ella, aprender de ella; quién vive, cómo vive, qué plantas nos pueden ayudar a
subsistir, cómo podemos interactuar con ella. Por todo ello y esperando que el
tiempo y la salud me acompañe, realizaré salidas montanas a cualquiera de las
regiones naturales a las que me pueda desplazar, posiblemente serán únicamente por
España, en las que experimentaré convivencias solo o con aquellos que les
apetezca acompañarme con acciones que estarán centradas en:
·
Respeto y conocimiento del entorno
·
Adquisición de hábitos animales
·
Erudición de las características de la fauna,
flora y vegetación
·
Experimentación de técnicas de supervivencia
·
Fortalecimiento de la salud teniendo en cuenta
los pilares de la misma: Movimiento; Alimentación; Relajación y Descanso; Higiene Postural; y
Socialización.
…porque la
única manera, o la mejor, de querer a algo o a alguien es conocerla (la
Naturaleza).
Pertenecemos a ella, somos parte de ella, estar cerca nos produce sensaciones inigualables, esos sentidos se encienden produciendo un Baño de Bosque… Y si ocurriera que se va, que nos vamos, o nos quedamos solos. Todo esto quedaría en nuestra mente, y más tarde en el olvido:
·
El crujir del fuego bermejo, azulado, sobre la
eterna roca cuando el sol se pone por el horizonte marino.
·
Las fragancias de sus diminutas plántulas que embriagan
los bosques planetarios: romeros, tomillos, salvias, ajedreas, lavandas,
hierbabuenas…
·
El ulular de la abubilla sobre la atalaya
silvestre esperando reacción femenina con su tez bailando al son de su melodía.
·
La chepa del buitre leonado sobre el tajo
avistando a sus congéneres en la lejanía aérea para saltar en el instante que
ellos se lanzan a por la manduca.
·
El inquieto deambular de la garduña en el boscaje
nocturno.
·
La matutina costumbre del lagarto ocelado
paralizado al sol con su atractiva iridiscencia.
·
El persistente chapoteo del caño de teja en el
manantial de la sierra.
·
La primavera noctámbula marcando la competencia
entre la bóveda celestial de la constelación de Orión y las luminiscentes
luciérnagas.
·
El robusto roble con su marcescente hojarasca
luchando por mantener su territorio ancestral con la añosa encina.
·
El ondulado pase estival de los delfines mulares
surcando el mar de Alborán.
· El pulular de las incansables abejas sobre las minúsculas florecillas.
·
El crepuscular canto del mirlo sólo mitigado cuando
amanece y rebusca entre las tierras sus preciadas lombrices.
·
El aullido del alfa lobo al anochecer desde su
fortaleza pétrea produciendo quebranto.
·
La Persecución consentida del macho montés olisqueando
las partes nobles de la hembra.
·
La hechicería del torcecuello convertido de ave
a sierpe.
·
El eterno río serpenteando entre sauces, fresnos
y chopos.
·
La inquieta ardilla chillando ante un peligro a
su vez que brinca de pino en pino para perder a su predador.
·
El abejaruco del paraíso con su melodía metálica
en los cielos.
·
La golondrina dáurica dando continuos portes de
barro desde las acequias hasta construir el nido con su entrada tubular.
·
El polícromo granado pasando de la calvicie
marronácea invernal hasta la metamorfosis sus hojas rojizas al emerger, verdes
al crecer y amarillas al perecer.
·
El salto nocturno de los peces voladores a
estribor de la navegante piragua.
· El crepitar de las olas sobre los arrecifes marinos.
·
El sabor de un voluptuoso caqui recién cogido
del árbol.
·
La resurrección primaveral de la osa recriminando
a los oseznos por sus dispersos paseos.
·
La mirada de la víbora emergiendo su cuerpo ante
el peligro siseando para avisar de su poder.
·
El paso mimético y silencioso del búho real por
la estrecha angostura.
·
El afilado cuchillo resquebrajando el viejo
tronco para alimentar con sus larvas al hambriento superviviente.
·
El lince guiando a sus pequeños entre los
lentiscos con el reducido rabo emergido y abanderado.
·
El caminar seguro del mirlo acuático buceando y
andando sobre las sumergidas rocallas.
·
El perenne madroño aunando a principios de otoño
sus globosas florecillas con sus frutos amarillentos y algunos bermellones.
·
Los
machos de sapillos corredores que al llegar la noche húmeda primaveral
atraen a las hembras con su croar constante inflando los sacos bucales
trompeteros.
· La magia de los ciervos machos perdiendo las cuernas en los meses primaverales año tras año, para volver a ramificarlos creciendo aún más al llegar el estío.
·
El trino de las aves cánoras luchando por su
territorio y por su hembra: jilgueros, verdecillos, verderones, pinzones,
pardillos…
·
La brujería de las mariposas transformándose de
huevo a larva, a oruga, a crisálida, para finalizar el ciclo volviendo de nuevo
al estado de atractiva mariposa.
·
La majestuosa águila real surcando los cielos
provocando entre ratoncillos, conejos y zorros la necesaria espantada terrenal.
·
La inigualable sonrisa del niño cuando juega en
las plazas de los pueblos…
… Nuestras próximas generaciones no nos lo perdonarían
jamás.
| Observando el horizonte |
| El grupo |
| Puesta de Sol |
| La cima |
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| El cimac |
| Aprendiendo de las estrellas |
| Constelaciones |
| Noctámbulos |
| Cimaqueando |
| El amanecer inesperado |
| Amaneciendo en Sierra Mágina |
| Escuela Rural de la Dehesa de los Montes. 1991. |
| Los alumnos de la Dehesa.1991 |
| Instalaciones en el 2011 |
| Instalaciones en el 2011 |